Treinta velitas has soplado,
un nuevo año has cumplido
y el tiempo ha avanzado
tan rápido que no se has sentido.
Catorce años que han pasado
de cuando yo te hube conocido:
aquella ilusión se ha esfumado,
como una llama que se ha extinguido.
Ilusión dulce y engañosa del pasado,
me dejó totalmente convencido
de que algún día estaría a tu lado,
para siempre ser tu marido.
Este día tan especial que ha llegado,
espero te hayas convertido
en la mujer que mucho ha alcanzado
y que jamás se da por vencido.
Dulcinea que fuiste en mi pasado,
aunque aquella ilusión se haya perdido
no dejo sentir aprecio por tu ser amado,
solo te deseo que lo mejor sea conseguido.
¡Mujer, que en madre te has transformado!,
lucha por ese futuro del todo desconocido
de esa linda princesita de tu ser amado:
muy pronto habrá mucho aprendido.
En el ocaso de este día he determinado,
que todo verso sea por desaparecido
de mi mente, que para ti sea dedicado:
es hora que un curso de tiempo sea concluido.
Fue un gusto haberme de ti enamorado,
fue un gusto haberte conocido…