La vida es tan hermosa,
preciosa como una rosa
y se distingue por ser valerosa.
El vivir se siente tan eterno
que el tiempo se convierte en sempiterno,
aunque solo sea una ilusión de nuestro ser interno.
La vida se vuelve un desastre sin amor
donde reina el odio y el rencor,
y se vive siempre en temor.
La vida junto con la buena felicidad
van de la mano juntas en unidad,
cuando los mortales lo hacen realidad.
Vivir la vida de una forma penumbrosa
es como caminar de manera peligrosa,
hacia una barranca peñascosa.
La vida llevada con ambiente fraterno
hace que no exista más el invierno
y que no vivas en un infierno.
Dejar guiar en esta vida al Hacedor
lo vuelve ser tu rector
y se convierte en tu redentor.
Vivir con la verdadera libertad,
se vuelve en la mejor modalidad
de llevar la vida con efectividad.